No devuelvas con la misma moneda

Nadie dijo que comenzar el camino sería fácil, pero de ahí a que te dificulten el camino más de lo que ya es, eso si que duele.

A lo largo de estos años, pregunté, escuché, atendí, las miles y miles de historias de nutricionistas y estudiantes del último año de la carrera, pero no sólo eso, yo misma tenía historias que contar.

Terminar la carrera, significa el fin de una etapa muy sufrida para algunos o divertida para otros. Sea el calificativo que sea, cerrar la etapa de estudios da un pequeño respiro a años de esfuerzo. Sin embargo, la verdadera realidad apenas acaba de comenzar.

Miles de rostros e historias recorren mi mente cada vez que pienso en la desilusión que sienten los egresados de una de las carreras menos reconocidas: la Nutrición. Escucho clamores de nutricionistas bien activos que pelean por cambiar la mentalidad de la gente y hasta hacerles reaccionar de que realmente nos necesitan y que podemos ayudarlos. Pero, a la par de toda esa revolución nutricional, aparece la parte oscura: LA FALTA DE APOYO ENTRE COLEGAS.

Vivir el repudio y la falta de apoyo, muchas veces desde la misma casa de estudios, desde el mismo círculo de compañeros, y finalmente desde el círculo de colegas, es algo que desanima bastante, golpea, hiere:

"Como va a cobrar eso nomas, regala el trabajo"
"Es una vergüenza para la nutrición"
"Un verdadero profesional no hace eso"
"Por qué será que estudió nutrición?"
"No sabe lo que le espera"
"Se tiene que ganar su lugar"
"Si sos de la facultad X no tenés lugar"

¿Te suena alguna de estas frases? ¿Te parece familiar o conocido?
Pues, varias de esas frases yo misma las escuché, otras vienen de experiencias ajenas.
El punto es el mismo, no hay apoyo entre colegas. 

Derramé lágrimas, zapateé, quise abandonar la carrera... pensamientos de decepción y mucha rabia recorrían mi mente una y otra vez, al recordar mis experiencias y al escuchar de muchas otras.
¿Qué es lo que hace falta erradicar? Es un círculo vicioso: como conmigo fueron así, yo no pienso demostrar piedad. Devuelvo con la misma moneda. Ojo por ojo.

Pues, permitanme hacerles una pregunta: ¿Hasta cuando piensan extender este mal? ¿Las uñas acaso no están demasiado gastadas ya para tenerlas fuera? 

Estoy segura que no es una utopia el ver un gremio unido por ideales en común, trabajo en equipo en las miles de aristas que ofrece la nutrición como carrera. Unir esfuerzos con las capacidades diferentes de cada profesional, sin desmeritar el enfoque que otro haya tomado en su profesión.
Ya no estamos en el tiempo donde el que humilla es mejor, el que denigra es más digno, el que sobresale lo debe hacer a costa de otros.

Llego a un punto donde pienso que es mejor bajar los brazos, porque las represalias abundan. Donde el temor a intentar algo nuevo hace que uno retroceda. Las indirectas en redes sociales, las directas en grupos de whatsapp, las actitudes de burlas ante desafíos logrados por otros con claro tinte envidioso, todo eso logra que uno prefiera quedarse callado, esperando nomás que alguien con más valor aparezca para sacar de raíz este mal... mientras tanto, un país necesitado de profesionales de la nutrición se hunde en la desinformación y la ignorancia.

Estoy plenamente segura que llegó el momento de actuar, de dejar atrás la envidia, la arrogancia, la competencia desleal.
Sumando esfuerzos y las diferentes capacidades logramos producir más, que estirando cada quien por su lado.

¡Profesores! animen a sus alumnos a investigar, a aprender, a valorar la carrera que han elegido. Si, hay que hablar con la realidad, pero también pueden alumbrar el camino. 
¡Compañeros! nunca sabes cuando necesitarás de tu futuro colega, tus capacidades pueden complementarse con las suyas y lograr la SINERGIA que necesitamos.
¡Colegas! seamos de los que inspiran, de los que suman, de los que animan. 

Mientras ese ideal llegue, en mi oficina siempre habrá un minuto para invertir, una silla vacía para llenar y al menos oídos para escuchar.

!Emprendamos la carrera, hay mucho por hacer en Paraguay!

Te sumás?
Ya no devuelvas con la misma moneda.
Yo no elijo ese camino.


Rocio Meza.

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